Por: Dany Bellesia.

Jornadas de hasta 11 horas sobre la moto, algunas con fuertes lluvias y neblina; los paisajes te enamoran y aunque el objetivo fue el círculo polar ártico, el gran premio fue Canadá.

La gran aventura México – Alaska y de regreso fue algo extraordinario, no solo los paisajes, horas y horas en moto en contacto solo contigo mismo y aunque llevábamos música, tantas horas a veces se volvía tedioso. Arreglando el mundo, planificando cambios y nuevos viajes, y también, nada de nada.

Anécdotas por doquier: familias en viajes de aventura, a bordo de vehículos especiales para ello; padre e hija en moto, 80 y 50 años respectivamente, la edad no es un impedimento. Un hombre que vendió todo (casa, coches) compró una bicicleta y viajará hasta el sur por 3 años; motos con placas de México, pero también de Perú…

Alaska y Canadá destacan por su flora y fauna, excelente estado de sus carreteras. Estados Unidos es primer mundo, pero topamos con más tráfico, contaminación y muchas restricciones. Pasando por California, los incendios forestales sin control. En Culiacán, México me detiene un Federal por 125 km/hora. Mientras le platico mi aventura, me levanta una infracción.

La parte más tediosa fueron las 2 horas de Atlacomulco, Estado de México a casa.

Los datos interesantes:

En este viaje recorrimos 22,700 kilómetro.
40 días de viaje.
Gasto aproximado 90 mil pesos, incluyendo 3 llantas traseras, 1 delantera, 2 servicios completos, viajes aéreos y ferry.
Un gasto aproximado por día de 150 USD compartiendo hotel.
Internet sin problemas en todo el recorrido.
Obligatoria tarjeta de crédito y débito.
Mínimo bidón de gasolina de 4 litros extras.
Poca ropa, de preferencia Dri-FIT
Tapones para odios y repelente de mosquitos.
Muchas lluvias, no importa la época del año.
Velocidad promedio 150 km/hora.

Por último, los sueños se pueden hacer realidad, todo es posible, se necesita voluntad y perseverancia. La vida es una y creemos que tenemos tiempo para vivirla y cuando menos nos damos cuenta empiezan los “hubiera”… rían, viajes, amen y perdonen, lo demás es lo de menos.

Gracias Dany por compartirnos tu experiencia.