Por: C. Vega

Astrid Madrigal no es una piloto común. Es varias veces campeona nacional, latinoamericana, iberoamericana y panamericana, y ha representado a México en el Campeonato Mundial Femenino de Motociclismo de Velocidad, logrando top ten y luchando por el podio. Pero su historia va más allá de los resultados: habla de sacrificio, de dormir en el suelo, de una familia que la sostiene y de una marca mexicana, Italika Racing, que creyó en ella. En esta entrevista para ESDEMOTOS MAGAZINE, Astrid responde con honestidad sobre lo que cuesta ser piloto en Latinoamérica, la falta de apoyo, el ego que frena a los talentos y su misión de abrir camino para las nuevas generaciones. Aquí sus palabras completas.

REVISTA DIGITAL #13














