Por: Staff | Fotos: RB

Lo que comenzó hace más de dos décadas como una apuesta extrema en el enduro, hoy renace con fuerza en el terreno de las motos de aventura. El equipo Red Bull Romaniacs, que supo redefinir los límites del fuera de carretera, ahora impulsa el nacimiento del Hard Adventure, una disciplina que lleva motocicletas bicilíndricas de gran cilindrada por senderos antes reservados para las ligeras máquinas de hard enduro. La semilla se plantó en 2017, cuando Gerhard Forster, Quinn Cody y Chris Birch sorprendieron al paddock al cruzar la línea de salida de la categoría Iron con sus grandes adventure, y casi una década después, la respuesta ha sido arrolladora: en 2025 se estrenaron dos categorías Adventure y para este año ya son tres (Ultimate, Core y Lite) con 100 pilotos inscritos, entre ellos figuras como Sam Sunderland, Pol Tarrés, Jonny Walker e Ivan Cervantes.

El fenómeno no solo convoca a los mejores especialistas, sino que ya despierta un interés excepcional entre los fabricantes, con BMW, KTM, Yamaha, Triumph, CFMOTO, Honda, Aprilia y Ducati presentes en la parrilla. Marc Bongers, de BMW Motorrad, destaca que esta modalidad impulsará el desarrollo de motos y pilotos, tal como ocurrió en los inicios del enduro extremo. Por su parte, Martin Freinademetz, alma del proyecto, asegura que el objetivo es consolidar el Hard Adventure como disciplina independiente, con reglas, clasificaciones y comunicación propias. Los mismos pioneros que revolucionaron el enduro ahora repiten la hazaña, llevando la dureza a un nuevo escenario: el de las carreras de aventura.

REVISTA DIGITAL #14